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martes, 6 de mayo de 2008

LLORARTE ES BUENO

Ya he llorado

hasta sentirme viva

Me he comido de dolor

hasta los dientes

Llorarte, sí

pero lamiendo el mundo

Amarte, sí

y llorar de amor por eso

Llorar sin religión

sobre una biblia de lágrimas

He pensado demasiado

en lo que te falta

y me sobra

Lloro sin querer,

como si hubiesen motivos

De cabeza,

tengo perlas en la frente

Llorarte entre la gente,

hacerlo a solas

como un cuervo viudo

disecado

Hacer el Kamasutra

de los llantos

sobre una balsa de sollozos

encallados

Llorarte en rebelión,

en sumisión,

en bolas,

como en la maratón

del desamparo

Me río

y llueven recuerdos

de mis ojos

Tú lloras

como un porrito abandonado

Me hace llorar el humo

pero prefiero fumarte

Fumarte

mientras lloro un cigarrillo

Reír es mejor

reír contigo

pero si no hay remedio

lloremos juntos

en relevos

Yo sé que vivir

sé que llorarte es bueno

Y dejar que también

lo hagas conmigo

CUANDO DUERMES

No me atrevo a mirarte sin motivo.

Y si duermes,
necesito una razón para no verte.

Porque es como si un ángel
dormitara en tus pestañas.
Y es difícil discernir
quién está velando a quién.

Es como si el mar que hay en tu frente
fuera playa
y tu boca una lanchita
atascada entre un coral.

Y tus manos
y tus pies
tuvieran tres años de edad.

Es como si nunca
hubieras ido a un shopping mall.

Eres simple
cuando duermes.

Como si te hubieras desprendido
suavemente
de un suspiro de la luna.

Y tu cuerpo de apóstol vulnerado,
sutilmente inalcanzable,
embelleciera de dolor.

Como si te hubiera herido la mañana,
la metrópoli
y yo.

Eres puro
cuando duermes.
Como un trozo recién hecho de carbón.

Y desvelas a mi alma
a darle el pecho a tu sueño
recién nacido de amor.

No lo sabes.

Que me llora una quietud vasta de estrellas
si te miro sonreír, crucificado,
levemente quejumbroso
entre el espíritu y la piel.

Sé que duermes siempre asido de mi mano.
Falsamente redimido,
pasionario y humillado.

Y siento dolor de parto.

Siento piedad de ambos
por amarnos.